domingo, julio 5

Sin dejar de leer. Me gusta que lo hagas.


Sé que me lees. Lo intuyo. Lo imagino. Lo quiero creer. Sé que a partir de mis letras te permites imaginarme. Lo intuyo. Lo imagino. Pero esta vez, lo creo. Tus ojos se deslizan suaves por las líneas, con el egoísmo asomando en tus pestañas y tu labio inferior que sufre el apretón de tus dientes superiores, que muerden a causa de la impotencia. Sabes que tus palabras no me alcanzan, ni tus palabras ni tus pies. Sigues leyendo, un mechón de pelo se descuelga y te lo vuelves a poner detrás de la oreja, sin dejar de leer.

Sabes que estás lejos. Y que por eso nuestra mirada nunca se va a cruzar. Ni nuestra mirada ni nuestras palabras. Mis palabras son como el viento, que depende del día pueden ser fuertes y despeinarte el pelo o pueden ser suaves y acariciarte las mejillas, o pueden no ser.

Depende del día todo está bien o nada está en su sitio. Depende del día me produces curiosidad o me causas rechazo. Depende del día me arrepiento de cosas o me alegro de otras. Hay quién se atreve a decir que presento bipolaridad. Yo diría que falta de estabilidad, pero no en la personalidad, precisamente. Hay quien se atreve a preguntar por qué hago lo que hago. Yo diría que el que pregunta eso tiene un serio problema de ceguera. O de falta de sentido común o sensibilidad.

Yo creo que hay que saber apartarse del camino. Yo ya lo he hecho, y tú, ¿lo hiciste cuando se te presento la oportunidad? ¿lo hiciste cuando fuiste un estorbo? Yo diría que no. Pero no sé. Quizás sí. Eso sólo lo sabes tú. Tú y quién te rodea. Yo no te rodeo. Yo sólo te he pillado paseando tus ojos por mis palabras. Palabras que puedes dejar que te afecten o no. Debemos poner los límites. Tú llegaste al tuyo. Llegaste al límite y aún sabiendo que el futuro que esperas no va a aparecer, sigues erre que erre.

No creo que te guste esto último que he escrito. Tampoco sé si lo demás que he escrito te ha gustado. Así que... juzgue y critique usted misma, para sí misma, como siempre. Si te soy sincera, me gusta que me leas.


Sin decir nombres, ya sabes como te llamas, supongo.

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