miércoles, diciembre 2

Magia.


-Cierra los ojos, así fuerte, ponte la mano delante de ellos, no los abras aún, ya verás que cuando vuelvas a mirar está todo solucionado. Hago magia.

Un aire suave acaricia tu cuello, resbalando hombro abajo. Por la nuca bajan unos labios. Qué labios. Lumbares, dorsales, escápulas, todo pertenece a esos labios que, oh(suspiro), te enredan.

Aún no has abierto los ojos y ya te estás elevando del suelo, cayendo acostada en la cama, entre las sábanas, almidonas, impolutas. Suaves al tacto. Ese olor, qué recuerdos. Aspiras profundo, retienes dentro de ti ese aroma tan... evocador y lo dejas salir poco a poco.

De un momento a otro, estás sin ropa y con los ojos todavía cerrados. Yemas de los dedos te recorren poro por poro, descubriéndote. Te erizas. Quieres abrir los ojos, pero el morbo te puede.

Ahora vamos rápido. Escuchas la hebilla de un cinturón y te muerdes el labio inferior. Cremalleras, suspiros, risas, todo y nada. Estás arriba, ahora estás más arriba, con los ojos cerrados. Y tienes miedo, claro, tienes miedo de bajar demasiado rápido y darte un buen golpe, pero es que las cosas son así.
Tienes miedo, por eso no puedes marcharte.

-Abre los ojos.
-Tú no haces magia, tú eres magia.

2 comentarios:

  1. Imprezzionante (con "z" para que se note)

    Saludos y gracias por dejar estos escritos

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  2. Gracias a ti por leerlos.
    Me encanta que pases por aquí y te gusten mis escritos, es reconfortante.

    Abrazos.

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