lunes, enero 4

Divagando.

Dicen que a través de las palabras el dolor se hace mas tangible, que podemos mirarlo como a una criatura oscura, tanto más ajena a nosotros cuanto más cerca la sentimos. Pero yo siempre he creido que el dolor que no encuentra palabras para expresarlo es el más cruel, el más hondo, el más injusto.

A los que aman.
(Isabel Coixet)



Es ese miedo que te sube del estómago a la garganta y quiere salir y se enreda en la lengua y sólo te deja balbucear.

Es más fácil negar que algo sucede que asumir que nada marcha bien. Pero tarde o temprano tienes que reaccionar, y no esperar a que reaccionen por ti.


¿Cuándo vas a madurar?


Parecía un ovillo, envuelta en sábanas, no le asomaba ni la cabeza. Ahí dentro se estaba asfixando, así que de vez en cuando, entre sueño y sueño levantaba un poco la sábana y respiraba aire de fuera. Aire que le refrescaba los pulmones y la mente.
Más que tener sueños, tenía pesadillas. Alguien interpretó sus sueños y le predigeron que se iba a morir. Así que ahí estaba ella, esperando el momento. Tenía miedo. Y a veces uno está solo, hay cosas para las que uno está solo, inevitablemente.
En la oscuridad total del reverso de sus sábanas pensaba sin parar. Recordaba cada equivocación y con cada evocación un pinchazo en el vientre. Se le hacía raro pensar que ahora tenía dos corazones latiendo a la vez en el cuerpo.

Estaba sola en eso. Nadie más podía entender su angustia. Nadie más podía comprender por qué seguía tratando de negar lo evidente. Esperanza, decía, esperaba que realmente todo fuese un sueño, una terrible pesadilla. Pero una pesadilla solo dura una noche. Y esta llevaba un par de meses. Ya era demasiado tarde para arrancar ese proyecto que crecía en su vientre.

La luz cegadora que traspasaba las cortinas hicieron que despertara. Se palpó el vientre, nada; aún sentía aquella angustia, pero estaba tranquila, por fin sabía que, finalmente, todo había sido una pesadilla, o quizás, un aviso, una simple advertencia.

Ya es hora de crecer, querida.


1 comentario:

  1. Me quedo sin palabras, de lo mejor que he podido leer en este tu blog. Atónito, estoy atónito.
    Saludos

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