miércoles, marzo 17

Niemand sprach.


Fue en ese mismo instante, en el que todo cambió.
Los dos estaban cansados, rebosaba el sueño de sus párpados, las manos temblorosas agarraban las tazas de café y las acercaban a su respectivas bocas.
Ardía y lo notaban bajar por la garganta, pero era más el dolor que sentían por el ardor de las palabras que brotaban de los labios sin cesar. Sin pausas se comían el uno al otro, con puntos suspensivos y comas. Clavadas en la piel de las mejillas que se sonrojan.
Calima.
Para coronar la noche, dos palabras más que resumían un año de tira y afloja, año cruel, pero año de cosecha sustanciosa.
A veces no caminaban al tiempo, pero siempre había una forma de alcanzarle. Porque siempre era él quien iba más rápido y veía más allá.
Qué envidia. Qué envidia.

Sí, definitivamente, le echaría de menos.
Pero por el momento sólo puede concentrarse en guardar la mayor cantidad de recuerdos posibles en el menor espacio, para acabar con un gran espacio con infinidad de recuerdos.
Ella cree en todas las promesas.
Ella cree. Ciegamente cree. Y eso lo hace todo más blanco.

1 comentario:

  1. Ten valor.No creo que el espacio sea un parásico que coiba el amor que sientes con el blaco:) Y sí, quiero ser una mariposa.

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