domingo, marzo 21

Pajarito Pajarito.



Las nubes se estremecen y empiezan a derramarse.
Camina mirando al suelo, un cigarrillo en un mano y la otra en el bolsillo del vaquero.
Al oír el estremecimiento del cielo, dirige su mirada hacia el mismo y se cierra la cremallera de la chaqueta. Hoy no quiere pasar frío, igualmente, ni todas las chaquetas del mundo conseguirían abrigar el frío que le recorre las venas.
Tiembla el cuerpo y aprieta las mandíbulas.
Un gorro negro corona su cabeza, y se coloca la capucha del abrigo. Ahora su mirada se oscurece, se oscurece más. Un ser solitario. Se sirve de las evasivas para no preocupar a nadie y quedarse fuera de la corriente que arrastra a todos los habitantes de esta ciudad.
No le importa mojarse, hoy no.

Espera algo, quizás... ¿un milagro?

Ya sabes lo que dicen: al mal tiempo buena cara.
Me sonríe desde el otro lado del balcón, pero es una sonrisa quebrada.
Son pequeños gestos, instantes, segundos de un mismo día, que me muestran el agua que está a punto de rebosar. La gota que colma el vaso.

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