jueves, mayo 13

Una página en Blanco.

Hacer el amor... no existe.


El amor no se hace, surge.
Emerge, como Venus, del mar.
Nos sumerge; nos atrapa y nos arrastra hasta las profundidades, como el Kracken.
Nos revuelve y no podemos respirar.
Y cuando está a punto de ahogarnos, encontramos la salida.
Y vuelve a parecerse a Venus.

El amor es como una montaña rusa.
Nos hace creernos valientes y cuando estamos subidos en nuestro vagón,
la inseguridad y esa extraña sensación de que algo fallará nos invade.
Nos da vueltas, nos marea, nos hace vomitar, nos agita y se para.

Como una tormenta.
Que nos revuelve el pelo.
Nos despeina la sonrisa.

Pero nos llena, no podemos estar sin él, no podemos imaginarnos una vida solteros.
Y pensamos que hacemos el amor,

pero no es cierto, el amor nos hace a nosotros; surge y nos hace.

3 comentarios:

  1. finalmente hiciste la entrada... me gusta tu forma de verlo, "Y pensamos que hacemos en amor, pero no es cierto, el amor nos hace a nosotros". ¿Cómo llegaste a toda esta conclusión? estoy sin palabras. Saludos

    ResponderEliminar
  2. En un momento emocionalmente crucial decidí escribir sobre el amor, para no faltar a mi palabra y publicar algo como ya te había escrito en la entrada anterior.

    Al principio, el texto trataba una visión ñoña y cursi del amor, al más puro estilo película americana de esas que acaban con "felices para siempre".

    Pero después de releerlo, me di cuenta de que no era verdad, el amor no son sólo buenos momentos, como bien escribí, son tormentas, son montañas rusas, son arriba y abajo, y ahí es dónde está la estabilidad de las relaciones, en explotar, dejarse llevar por la pasión, por los impulsos, crear maremotos y, aún así, seguir creyendo en lo que se siente y lo que el otro, en cuestión, siente.
    Pero entonces, ¿somos nosotros los que hacemos el amor? ¿nosotros lo instalamos en la cabeza? ¿o es el amor quien nos cambia, quien nos maneja, quien nos empuja? ¿manejamos nosotros el amor? ¿controlamos el amor o nos controla él?

    Supongo que nuestro principal error ha sido creer que somos dueños de nuestros sentimientos, y no, nuestros sentimientos se adueñan de nosotros y nos manejan a su antojo..

    No sé si he respondido bien a tu pregunta...

    ... me he apasionado, y me he dejado llevar.

    ResponderEliminar