martes, octubre 5

No tires las colillas encendidas.

Por esa boca pequeña y de sonrisa burlona salen inesperadas palabras grandes que resbalan por mi cuerpo, empapándome, poco a poco, poro a poro.

Puedo encerrar sus risas en mi puño y guardarlas donde sólo yo pueda escucharlas cuando me sienta demasiado saturada; únicamente de esa forma le tendré cerca cuando esté desesperada en mi habitación, anhelando su compañía, atrapada entre docenas de libros que nunca estudiaré por completo. Atrapada en párrafos sin comas que me gritan que me vaya a la cama.

Y así, sin ton ni son, cantar en silencio canciones de Bob Dylan que nunca supe pero que quedan genial en caminos de carretera.

El del lunar a la orilla del labio superior.

1 comentario:

  1. Buff, que líneas... este me ha gustado especialmente. Por cierto, a lo mejor voy a Tenerife en Carnavales, ya te diré cuand oconfirme en unos meses. Saludos, sigue escribiendo aunque tengas menos tiempo por culpa de la universidad.

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