domingo, diciembre 26

Re.al(s)

Hay noches de invierno que duran tanto como la longitud de su cuerpo. Hay otras que duran tanto como lo que tardan todas las agujas del reloj en dar una vuelta completa. Y las hay rápidas. Un abrir y cerrar de ojos.

Y entre minuto y minuto,
se mordía el labio inferior
imaginando que alguien le acariciaba.

1 comentario:

  1. Por cierto, Deibs, espero que abras tu blog de nuevo y publiques algo... de eso que tú sabes escribir... aterciopelado.

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