sábado, enero 8

Lalai.

Hay labios en los que no hay que tocar antes de entrar. Hay cabezas en las que caes dentro sin querer y una vez allí, salir es imposible. Y hay ombligos que no conocen los límites. Pero no me desabroches el pantalón, porque esta noche soy sólo de quien quiera jugar a que me quede... para siempre.

Si no tienes nada que decir, al menos, hazlo. Pero no te quejes cuando mi espalda deje de estar bajo tus yemas. Si hubiese sabido que eres un vicio, te hubiese bordeado. Y asímismo, con el frío empapando el sudor de la cama, jugamos a que las horas sólo son decorativas.

Si te pregunto si tienes algo que añadir a los momentos, tienes que pedirme que me ate a las sábanas, así es como funciona. Sin censuras.

Y entonces, acaricio tu pelo que huele a... pelo. Y tu piel que sabe a... miel. Y con la corriente, me pierdo en los rápidos que me devuelven disparada a tus labios. Y si esto no está bien, párame. Pero dime, ¿quién te lo hace como yo?

3 comentarios:

  1. últimamente, corrígeme si me equivoco, escribes un tanto más pesimista con respecto a meses anteriores. Puede que sean solo cosas mías.
    Perdón por ausentarme tanto tiempo, apenas si he podido leer nada en el último mes. Saludos.

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  2. ay, Alvy, no pasa nada. Yo también estoy ausente... Creo que no quiero ser universitaria nunca más... Jaja.

    Sí, creo que mis personajes están pasando una mala época. Pero el futuro les aguarda grandes momentos... deja de pasen los exámenes de enero. Jaja.

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  3. Ya, solo de pensar en el doble grado que quiero hacer, me entran pesadillas jajaja.

    Yo también creo que tus personajes tendrán un buen futuro. Saludos, suerte con esos exámenes.

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