lunes, febrero 7

Blanco.

No sé cómo hacerlo peor.

Nadie avisa. Nadie enseña. Si la vida fuese otorgada con un manual de instrucciones, Ella hubiese sabido qué hacer, y se hubiese desatornillado los pies del suelo. Cerrando la puerta. Aunque le gusta mantener la ventana abierta, pero sólo para él.
Se alimenta del recuerdo (quién no. Nadie). Y el equilibrio no le fue inculcado. Sueña con... quédate... déjame abrazar... bueno, no te pierdas... cógeme la mano... blanco.

Qué importa. Qué le importa. Nada. .
Vuelve a acercarte al minibar, esta vez, ¿cogerás la botella?
Ella cree tener una solución mejor contra ese mal sabor de boca.
Labios.

Olvídalo, ella siempre cree tener una solución mejor. Ella siempre te cree. Espera... Olvidé de quién hablaba. Ah, sí, el equilibrio.
Ella, insegura, pisa fuerte y cuando se le cae el suelo (ya sabes... exceso de fuerza) no vuela, Ella se cae también.

Mariposa blanca, vuela como nunca, como antes. No te dejes contaminar.

Espera un momento. Siempre podemos compartir algo nuevo. No hay límites. Ella los pone.
Define... límite. Dicen que es una línea que separa dos cosas. O es un punto que no puede rebasarse. Un tope. Un torpe.

Recuérdame... ¿de quién estábamos hablando?

2 comentarios:

  1. Me gusta tu forma de escribir. Da lugar a tantas interpretaciones y a la vez a tantas formas de reflexionar.
    Desde ahora te sigo. :) Un saludo.

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