martes, abril 26

Wake me up before you go... go.


Morfeo no le quiere soltar la mano, por más que yo le susurre una y otra vez su nombre al oído.
Acaricio su pecho desnudo despacito,
cada milímetro de piel que recorro con la yema de mis dedos ha tocado también mis labios,
y me sonrojo.
Le miro fijamente y...
cómo explicarlo.

Cómo explicar que miles de mariposas suben desde mi estómago e intentan atravesar mi garganta.

El corazón no es más que un órgano musculoso.
Comestible, dicen algunos.
Sólo nos mantiene con vida, digo yo.


Desde siempre y para siempre.