jueves, mayo 5

BD se equivocaba.

Por la pequeña, diminuta franja que hay entre las cortinas de la ventana entra un rayo de luz que apunta directo al ojo izquierdo.
Perezosamente se da la vuelta en la cama, colocando el brazo que tiene dormido en una posición en la que la sangre pueda fluir, llegar al final, dar la vuelta y volver.
Hormigueo. Boca pastosa. Pelo revuelto.
Viernes por la mañana.

Se sienta en el borde de la cama y piensa que ella... bueno, que quizá ella hubiese dormido en su cama alguna noche. Encajando los cuerpos, encajando su pecho con su espalda. Como un huevo y una cuchara. Rodeándola con los brazos, respirando en su nuca. Oliendo su pelo. ¿Quién dijo que dormir era descansar?



Si sólo fuese el dolor de haber(la) perdido, se arrancaría la piel a tiras para desviar la pena a otros nervios.
¿Se puede perder lo que nunca se tuvo?


Tiene frío incluso bajo las sábanas. Mariposas, miles de ellas quieren salir disparadas por su boca cuando ella le dice que tiene ganas de besarle. Miles de mariposas le retienen los pies clavados al suelo cuando ella se da la vuelta y se va. Sin mirar atrás. Sin pestañear.
Busca respuestas, en el reflejo de su córnea, a preguntas que todavía ninguno ha hecho.

Bob Dylan dijo una vez, en 1963, "la respuesta, amigo mío, la tiene el viento".¿Será que Bob Dylan se equivocaba?