jueves, julio 7

Re.visión

Espontáneo. Incandescente. Cervezas.
Uno, tres, e incluso una docena.
De noche, pero con la luz encendida.

Sin avisar, tu labio inferior roza mi nuca.
Y sin querer, desaparecen las cuerdas que no nos dejaban atravesar la línea de salida.
O entrada.

Relájate. Todo saldrá bien.

lunes, julio 4

You've seen the butcher.


A lo mejor, si tuvieses el cuello menos terso y los labios menos carnosos podría irme sin echarte un último vistazo.


Era una tarde de esas en las que el sol está más brillante que nunca, y a la vez, te acaricia de la manera más suave. Una de esas tardes en las que te parece que todas las plantas florecen a medida que vas pasando por al lado.

Y de repente, a pesar del buen tiempo, te encuentras con la puerta y las cortinas cerradas, en una habitación que no es tuya, con toda la ropa esparcida por el suelo. Y tú, boca arriba en la cama; no estás sola, pero tampoco acompañada.

La sombra que está a tu lado pega la nariz a tu nuca y desliza los labios por tu espalda, de arriba abajo. Sus brazos envuelven tus costillas y te susurra todo lo que quieres oír. Sea lo que sea lo que deseas, lo sabe. Y te lo susurra.

Todo, te da todo y te roba hasta el último aliento que sale con cada gemido. Te absorbe la última gota de sudor. Se enreda en tu pelo y tira de él para tener el control sobre ti.

Y cuando todo vuelve a estar en calma, te dice que todo era (casi) nada.

¿Y qué hacer? Bueno, a partir de este punto tienes dos alternativas:
atarle o irte.