sábado, febrero 4

Trigésima segunda vez.

Esta noche tengo tiempo libre para que te deslices por mí,
antes de que vuelvas a largarte.
El tiempo corre en una única dirección;
no me gustan las largas esperas.

Acércate soberbio como siempre.
Bésame y róbame el aliento.

Dejemos las sábanas candentes.
Empecemos una guerra sin trincheras.
Corre por el borde de mi espalda.
Esta vez, déjate llevar.

Quiero susurrarte lo que tu silueta me provoca.
Desatemos una tormenta.
Pégate un poquito más, Blanco.
Muévete salvaje; pierde el control.

Y luego,
desaparece.

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