jueves, noviembre 7

Maldito Tú.

Un segundo, una bocanada de aire y dí que sí.
No oses negarme lo que te pide el brillo de mis ojos.
Agarra tus cosas y dame la mano.
La última vez: para siempre o para nada.
Decides tú.

Deja tus pelos en mi cama para que, cuando no estés, pueda encontrármelos y fingir que pernoctaste aquí.
No me juzgues si no lavo las sábanas. Quiero revolcarme cada noche sobre el lado en el que sueles dormir para untarme de tu olor.
No me llames loco si reviso a cada instante el móvil por si me has dejado una sorpresa en el buzón de voz.

Te marchaste sin mirar atrás y ahora me pides que te señale lo que dejaste de mirar.
Refúgiate en esos ojos bonitos que sin querer saben lo que guardas en la nevera.
Piérdete entre las costuras de ese traje mal medido.

Maldita sea, Tú. Maldita seas tú...
Cómo te atreves a volver para revolver.
¿No ves que me agobia tanta humedad?

Decidiste tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario