viernes, enero 10

Sígueme a ritmo de Jazz.

Te enredas.
El minutero avanza lento pero seguro. 
Tripi.

Lo pierdes. 
Pierdes el control. 
Lástima. 

"Amigos". 
Mientras no miras, ella se juega la boca. 
Estás solo. 

Subes. 
Lo sientes y mueves la cabeza al compás. 
Luces parpadeantes te desorientan.

Caes.
Tus rodillas se clavan en el asfalto. 
Escuece.

Mírame.
¿Necesitas ayuda? 
Niégalo.

Créetelo.
Desprecia mi mano. 
Huye. 

Llega a casa. 
Desnúdate. Recuérdame. Arrepiéntete. Llámame. 
Saluda a mi buzón de voz. 

Duerme. Sueña. ¡Despierta!

El minutero vuelve a avanzar lento pero seguro. 
Esta vez, no estoy cerca. 
Disfruta. 

Rómpete. 
Sacude todo lo que te pesa. 
Difumínate entre las luces de las farolas y la lluvia.

Corre. 
Encuéntrame.
Perdona, ¿cómo decías que te llamabas?



3 comentarios:

  1. Hacía tiempo que no pasaba por aquí, también es cierto que hacía mucho tiempo que no pasaba siquiera por 'mi propio espacio'. Ha sido muy agradable ver que no has dejado de escribir y de compartir lo que escribes, que dicho sea de paso, sigue transmitiendo emociones con la misma intensidad que recuerdo. Un abrazo Als. Kevin.

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