jueves, noviembre 3

Juegos de cama.

Sus dedos dibujan las líneas que forman el contorno de tu silueta.
Líneas que quedan grabadas en sus yemas para reproducirlas en el aire, sin lienzo.
Las gotas que resbalan por tu piel caen formando ondas que le rozan pasándole ese je ne sais quoi que le hace perder la razón.

Y sin razón, está perdida.

Empeñados en jugar juegos de cama, quiso agarrarte y te resbalas,
desvaneciéndote en arena que fluye con la brisa del mar.
Mar que acaba en tus ojos, a penas reflejando el azul del cielo.
Agua cristalina para ver a través.
Y nadar, nadar en el eco de tu voz para toparse con los sueños de un nómada.

Ella te estaba esperando a ti.

Te fuiste con la lluvia.
No pudo enseñarte el tiempo entre castañas.
No te dio tiempo de enseñarle sobre Chronos.
Sobre Chronos y Ananké.
Te fuiste e inevitablemente ya no hubo más tiempo.

Las casualidades no existen.

Flotar boca arriba en el mar.
Mirar a las nubes y perderse en la inmensidad de la soledad.
Te verá en cada suspiro.
Serás todo aquello que quiso decir y nunca dijo por si le agarrabas de...
del pantalón.
O de la razón.

Al lugar donde fuiste feliz no debes volver, dijiste.

... a pesar de todo, mirará siempre con ilusión hacia la puerta
por si el próximo en entrar eres.

martes, agosto 9

Al verte ir.

Al verte ir imagino mil finales alternativos.
Si me besas me elevas dos centímetros del suelo y lo veo.
Eres como aquellos años que nunca pasaron por mí.

Por qué no nos desatamos las manos ya.

Déjame envolverme con tu piel.
Tapa el frío que se me escapa por la comisura de mis labios.
Rózame con tu pupila.
Repasa mis labios con tu espalda.
No me prives del cóctel de tu tacto.

Por qué no me revuelcas en la orilla ya.

Rueda por mi ombligo y acaba en mi nuca.
Alborótame el pulso y respírame los suspiros.
Sacúdeme el polvo de los sentidos.
Déjate palpar por mi gusto.
Quédate en blanco.

Al verte ir enciendes las ganas de tenerte pegado a mí.
Me revuelves la razón.
Me agarras del inconsciente.

Al verte ir no puedo dejar de preguntarme por qué no estás leyendo en braille los lunares de mi piel.




miércoles, agosto 3

Ahora que estás aquí.


Ahora que estás ahí, las noches se han vuelto eternas.
Dormir es un lujo que no nos queremos permitir.

Cuéntame más sobre ti.
Deja que toque cada esquina de ti.

Permíteme perderme en tu mirada de canela.
Repasa mi mano con la yema de tus dedos.
Tritura mis palabras y traduce mis expresiones.

Y analiza esto ahora.



miércoles, junio 22

Secretos a voces.

No es lo que parece. 
Ninguno de los dos estaba preparado. 
Nadie se lo esperaba y, sin embargo, ahí estábamos. 
Nariz contra nariz.

Entre sábanas los años no pesan tanto. 

Sabes cómo enredarme. 
Me deslizo por las grietas de tu experiencia. 
Te haces un nudo en mi garganta. 
Y explota. 
Yo pongo el fuego y tú el efecto expansivo. 

Estando tan rotos pero tan enteros.

No me importas tanto como piensas. 
Tampoco yo te importo tanto como quisiera. 
Pero... 
Somos dos imanes que ruedan sobre el querer y no deber. 

Algo pasa y no podemos verlo. 

La incertidumbre alimenta nuestras ganas. 
El secreto inflama la llama. 
La picardía nos nubla la razón. 
El reloj deja de contar las horas. 

Sé que no debería estar haciendo esto pero... 

Déjame imaginar que un segundo es toda una vida.
Déjame querer quedarme para siempre

Aunque para siempre represente un par de minutos... 

Suficiente para sumergirme en tu pupila.
Engancharme a tu cuerpo.  
Rodar por tus labios para acabar en tu ombligo. 

Volver a vestirnos 

y despedirnos.