jueves, noviembre 3

Juegos de cama.

Sus dedos dibujan las líneas que forman el contorno de tu silueta.
Líneas que quedan grabadas en sus yemas para reproducirlas en el aire, sin lienzo.
Las gotas que resbalan por tu piel caen formando ondas que le rozan pasándole ese je ne sais quoi que le hace perder la razón.

Y sin razón, está perdida.

Empeñados en jugar juegos de cama, quiso agarrarte y te resbalas,
desvaneciéndote en arena que fluye con la brisa del mar.
Mar que acaba en tus ojos, a penas reflejando el azul del cielo.
Agua cristalina para ver a través.
Y nadar, nadar en el eco de tu voz para toparse con los sueños de un nómada.

Ella te estaba esperando a ti.

Te fuiste con la lluvia.
No pudo enseñarte el tiempo entre castañas.
No te dio tiempo de enseñarle sobre Chronos.
Sobre Chronos y Ananké.
Te fuiste e inevitablemente ya no hubo más tiempo.

Las casualidades no existen.

Flotar boca arriba en el mar.
Mirar a las nubes y perderse en la inmensidad de la soledad.
Te verá en cada suspiro.
Serás todo aquello que quiso decir y nunca dijo por si le agarrabas de...
del pantalón.
O de la razón.

Al lugar donde fuiste feliz no debes volver, dijiste.

... a pesar de todo, mirará siempre con ilusión hacia la puerta
por si el próximo en entrar eres.